Paternidad adolescente: ¿una solución?
Por Romina Arzamendia, Yamila Ovejero, Adriana Mansilla, Milena Tronceda y Rocío Vallejos, de 3° 2°
Hay chicos que creen que la llegada de un hijo les mejoraría la vida, piensan que con la paternidad solucionarían sus carencias afectivas.
Sin embargo, nosotras pensamos que la paternidad adolescente no es una solución a los problemas afectivos.
Sus padres opinan, acertadamente, que la llegada de un bebé interrumpiría su proyecto de vida educativa y profesional. En general, los adultos también piensan que los obligaría a quemar etapas y que no tendrían nada que ofrecerle, en cambio los jóvenes creen que un hijo les mejoraría la vida, los induciría a ser más responsables.
Siete de cada diez varones jóvenes alguna vez pensó en tener un hijo y formar en un futuro una familia, ocho de cada diez mujeres imaginaron lo mismo, lo pudieron hacer porque el 85% de los jóvenes de entre 14 y 19 años-femenino y masculino- piensa que ser padres/madres les daría mayor autonomía, serían más responsables, ya que tener un bebé también los obligaría a trabajar y estudiar. Un 42% concibe a la paternidad como un rito de pasaje de la adolescencia a la adultez, “abandonaríamos la joda”, dicen. ¿Pero esto realmente es así?
Los especialistas no avalan estas expectativas de los jóvenes de solucionar sus problemas afectivos proyectando una nueva vida, depositan la búsqueda de amor en un hijo: creen e imaginan que con la paternidad van a solucionar sus carencias emocionales. Pero, tanto los hijos de padres adolescentes, como los mismos jóvenes, sufren conflictos afectivos.
Finalmente, varones y mujeres adolescentes consideran que un hijo sería una fuente de progreso para su vida, dado que no son conscientes de los inconvenientes económicos, sociales y culturales aparejados a la paternidad temprana.





